Para ti, mi amor

Nos conocimos hace unos años, seis para ser exactos, en una fría mañana donde el nerviosismo se apoderaba de nuestro cuerpo en el día en que dábamos comienzo a una nueva etapa, el instituto. Tú llegabas del colegio junto a muchas de tus amigas, ese grupo insoluble de colegialas dependientes unas de otras. En cambio, yo me escudaba tras una tímida sonrisa, aventurándome a un grupo de niños y niñas donde encontraba pocas caras conocidas. Así fue el inicio de nuestra relación, por llamarlo de algún modo. Siendo sincera, no recuerdo demasiado de aquellos primeros años de una nueva vida, y menos de ti. Aún así, a día de hoy puedo hacer memoria y sonreír al ver a esa niña bajita, con pelo lacio y moreno siempre suelto, de media melena. Una niña de cara formada por un mar de pecas, especialmente en verano, de risa risueña y mirada achinada como acompañante. Una estudiante que, pese a pertenecer a un grupo cerrado de amigas, no dudó en proporcionarme una reconfortante y segura sonrisa cuando la necesité. Lo años han ido pasando, cada cuál ha ido eligiendo las asignaturas, pero el azar nos posibilitó que hayamos coincidido durante toda esta etapa. En estos dos últimos años hemos estrechado nuestra amistad, hemos llegado a conocernos un poquito más, para ser algo más que compañeras de clase. Varias tardes a la semana, además, nos hemos visto durante este bachillerato. Cientos de snapchats en las horas de estudio, en momentos de agobio o buscando simplemente desahogarnos y hacer tonterías con las que evadirnos unos minutos. Whatsapps de madrugada, por la noche, antes del examen final de biología o para hablar de series de televisión… Hemos compartido mucho en muy poco, en estos últimos meses. Tú me has contado confidencialidades que todas tus buenas amigas sabrán, pero que yo desconocía por completo. Me has demostrado una gran confianza de un tiempo a esta parte. Sin embargo, pese a lo bonito de todo lo vivido, queda en una simple amistad de instituto, en una relación sentenciada a terminar. Nuestros caminos se van a separar, tu irás a una gran ciudad y yo a otra, a comenzar nuevamente otra etapa decisiva en nuestra vida. Sin embargo, lo que me apena de este distanciamiento será lo que he callado, esa semilla que germinó en mí hace no mucho, pero de la que ha ido creciendo una rosa a una velocidad estremecedora. Una rosa de desmesurada belleza, mas con punzantes y dolorosas espinas que agujerean mi ingenuo corazón. Para ti será la despedida de una amistad, no muy profunda, pero sí sincera. Para mí, será aguardar en silencio todos los sentimientos encontrados en cada una de tus sonrisas, en esas cosquillas mutuas con distintos significados para ambas, en tus pasos seguros hacia cualquiera. Quedaré con las ganas de decirte lo mucho que te quiero y lo mucho que dolerá no tenerte conmigo, por el miedo al rechazo, el miedo a que te alejes por completo y no nos volvamos a ver nunca más. Al menos tengo el consuelo de poder expresar aquí lo mucho que te quiero, y de lo que me ha costado reconocerlo. Siempre seré tuya.

Comencemos pues

No sé si quiera cómo presentarme aquí, ni si quiera si debo hacerlo. Aún estoy en la fase de fruncir el entrecejo ante cada cosa que veo ya que no entiendo casi nada… Sólo espero no darme por vencida demasiado pronto. Al menos estas primeras líneas justificarán mi perfil obsoleto de cualquier detalle, excepto de encabezado. De veras que he intentado darle un toque personal, pero no he conseguido averiguar cómo hacerlo (aún) Si por algún casual alguien leyera esto y quisiera echarme una manita, me aferraré a ella.

Let’s do it 💪